PILAR URTIAGA

La pasión o el dolor humano, pero también la dicha o la resignación que en ella se transparenta, pueden tener también facetas exactamente contemporáneas, con un trasfondo de hoy y de siempre. Pintura limpia, honesta. Pintura de hoy y de ayer, pintura de combate interior.

Nos ocupamos hoy de una pintura que no tiene necesidad de hablarnos ni de figuraciones, ni de realidades, ni de nuevo expresionismo, tampoco existe intención de crear una nueva teoría. Pilar Urtiaga nos ofrece no solo una manera de hacer hermosa, sino también de una pureza consoladora.

Una pintura en la que el artista recobra su dignidad y se abraza a la madre tierra, una sinfonía de colores sin estridencia, pero con fuerza; de formas valientes, pero no desquiciadas; de factura rigurosamente tradicional, muy sólida y densa, pero no académica ni amasada a la manera escultórica.

La pasión o el dolor humano, pero también la dicha o la resignación que en ella se transparenta, pueden tener también facetas exactamente contemporáneas, con un trasfondo de hoy y de siempre. Pintura limpia, honesta. Pintura de hoy y de ayer, pintura de combate interior.

Una constante patética cruza toda su pintura, vivificándola como el agua de los riegos. Los elementos de este mundo artístico son varios y diversos, pero lo importante es que forman un mundo, expresivo de una intimidad manifestada en todos, definitiva.

Ese dramatismo parece incluir más directamente un concepto de la vida, marcando una línea mucho más clara.

En esta maravillosa manera de hacer el concepto se diluye, queda abierto a toda posibilidad y matiz. La tremenda amargura de los dibujos no excluye la serenidad, la integra; aún más, la reclama; sin esa serena aceptación que expresan no alcanzarían su fuerza.

El arte de Pilar Urtiaga es el descubrimiento de una manera de hacer diferente, de una posibilidad de la pintura por emprender su propio sueño, porque en ocasiones la pintura no es ya una forma de soñar, sino una manera de crear y de explotar territorios inexistentes más fuerte y más constante que incluso el mismo sueño.

Nuestra pintora penetra en ese universo que ella misma se ha creado e idealizado con una mezcla detonante de indagación y de perfección técnica en la ejecución, con todo ello su universo de formas no tiene el perfil de la pasión ni del delirio, sino la traza de una nueva Alicia que explora un insólito país de maravillas por ella misma creado.

Escrito por RAFAEL MUÑOZ.

Algunas de sus Obras